Las Piedras, Canelones, Uruguay. La firma de un convenio de cooperación entre la Intendencia Departamental de San José y el Centro de Viticultores del Uruguay (CVU) representa un nuevo intento por fortalecer a uno de los sectores productivos tradicionales del país, en momentos en que la vitivinicultura enfrenta dificultades vinculadas a la caída del consumo interno, excedentes de vino, aumento de costos y desafíos comerciales tanto en el mercado nacional como internacional.

El acuerdo fue suscrito el pasado 3 de junio de 2026 por la intendente departamental de San José, Ana María Bentaberri, y el presidente del CVU, Aramir Silva, durante una actividad realizada en la sede de la institución en la ciudad de Las Piedras. La iniciativa busca generar herramientas de apoyo para pequeños y medianos productores, así como fortalecer las capacidades técnicas y estratégicas del sector.
Un convenio para fortalecer la vitivinicultura

Durante la conferencia de prensa, Aramir Silva destacó la importancia del respaldo institucional recibido por el Centro de Viticultores en una coyuntura compleja. Precisamos que esta gremial representa a más del 60% de los productores vitícolas del país.
“Vamos camino al final de un sector tan importante que es la viticultura”, afirmó el dirigente, al describir la situación que atraviesan numerosos productores.
Silva recordó además las gestiones realizadas ante la Intendencia de San José y agradeció la disposición mostrada por Bentaberri para impulsar una solución conjunta.
“Ella dijo que iba a apoyar. Y que todo en la vida no era en plata; a veces son cosas que tenemos que ir conversando para ayudar a la gente”, expresó.
Por su parte, la intendente destacó que el convenio trasciende las fronteras departamentales y se orienta al fortalecimiento de una actividad de interés nacional.

“No hay frontera cuando se trata de Uruguay, no hay estrategias personales, hay estrategias de país”, señaló Bentaberri.
La jefa comunal remarcó que San José posee una importante tradición vitivinícola y que la experiencia acumulada en departamentos como Canelones constituye un modelo para continuar desarrollando el sector.
“Queríamos compartir la posibilidad de fortalecer al sector. Por nuestros vitivinícolas, por los de San José, pero también por el impulso al desarrollo de nuestro país”, sostuvo.
El rol estratégico de Francisco Zunino
Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo es la participación del enólogo Francisco Zunino, reconocido referente de la vitivinicultura uruguaya y ex directivo de diversas instituciones vinculadas al sector.
Según lo anunciado durante la actividad, Zunino actuará como articulador técnico entre la Intendencia de San José y el Centro de Viticultores, aportando experiencia en desarrollo productivo, planificación estratégica, innovación y gestión institucional.
La propia Bentaberri definió al especialista como una figura clave para esta nueva etapa.
“Con una visión estratégica muy clara y un conocimiento real de las necesidades del sector”, expresó la intendenta.
Zunino explicó que su participación se canalizará institucionalmente a través de la Dirección General de Desarrollo de la Intendencia de San José, poniendo a disposición del sector décadas de experiencia profesional.
Desafíos para una actividad histórica
Durante su intervención, Francisco Zunino señaló que la vitivinicultura uruguaya enfrenta importantes desafíos derivados de los excedentes acumulados de vino, la baja rentabilidad de los viñedos y el estancamiento del precio de la uva frente al aumento de los costos de producción.
“No creo que la solución del sector pase por eliminar gente ni por arrancar hectáreas de viñedo”, afirmó.
En cambio, propuso impulsar alternativas que agreguen valor a la producción, diversifiquen destinos industriales y fortalezcan la presencia de los vinos uruguayos en los mercados. También defendió la necesidad de preservar la autenticidad del producto nacional: “tenemos que defender a ultranza la genuinidad de los vinos uruguayos, que es nuestra carta de presentación a nivel internacional”.
Zunino advirtió además sobre los desafíos que podría generar el futuro Acuerdo MERCOSUR–Unión Europea y convocó a productores, gremiales e instituciones a trabajar unidos para construir el futuro del sector.
La preocupación también alcanza la situación económica de numerosos productores. Según Aramir Silva, alrededor del 70% del aparato productivo vitivinícola atraviesa dificultades derivadas de la caída de los ingresos, los problemas de comercialización y la falta de inversiones. El escenario se agravó tras la vendimia 2026, que superó los 94 millones de kilos de uva, incrementando los excedentes acumulados. Ante esta realidad, uno de los proyectos prioritarios impulsados por el Centro de Viticultores del Uruguay es avanzar en el diseño técnico de una planta de elaboración de mosto, destinada a diversificar mercados y generar nuevas alternativas comerciales para la producción.
La firma del convenio abre una nueva etapa de cooperación institucional en momentos en que la vitivinicultura nacional busca recuperar competitividad, fortalecer a sus productores y ampliar sus oportunidades de desarrollo.
