Once productores familiares rionegrenses avanzan en una transición productiva |
San Javier, Uruguay. La Agroecología continúa incorporándose gradualmente a sistemas de producción familiar en el litoral oeste del país. En San Javier, departamento de Río Negro, un grupo de once productores vinculados a la Sociedad de Fomento Rural San Javier Ofir participa en la segunda edición del Proyecto Senda Agroecológica, una iniciativa orientada a fortalecer prácticas productivas con menor dependencia de insumos de síntesis química, mayor cuidado del campo natural y mejor articulación entre productores e instituciones.
El 27 de mayo, técnicos de la Dirección General de Desarrollo Rural –DGDR– del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) realizaron una visita de seguimiento al predio de Roberto Bizoza, productor beneficiario del proyecto y presidente de la Sociedad de Fomento Rural San Javier. La recorrida permitió observar avances y desafíos de un proceso que busca adaptar principios agroecológicos a establecimientos familiares de pequeña escala.
Participaron de la visita Pablo García y Danilo Cóppola, referentes territoriales de la DGDR para Paysandú y zonas cercanas; Nicolás Marchand, referente del proyecto ante la DGDR; Simón Kcenev, productor beneficiario y secretario de la Sociedad de Fomento Rural San Javier; Roberto Bizoza, anfitrión de la recorrida; y Pablo Gauthier, técnico privado responsable del proyecto.
Producción familiar en pequeña escala
El grupo está integrado por once productores, además de la propia Sociedad de Fomento Rural San Javier Ofir. Todos son colonos arrendatarios, trabajan predios de pequeña escala y dependen principalmente de la mano de obra familiar. En promedio, cada productor maneja unas 95 hectáreas.
La ganadería es el rubro predominante, con sistemas que abarcan desde la cría hasta el engorde y la terminación. Dos familias combinan lechería con ganadería como actividad secundaria, mientras que otros productores desarrollan agricultura como complemento de sus sistemas ganaderos.
La Sociedad de Fomento Rural cumple un papel central en la organización del grupo. Además de articular con instituciones y productores, participa directamente como unidad productiva, ya que cuenta con dos fracciones en las que desarrolla ganadería y toma parte de las actividades previstas por el proyecto.
Transición desde sistemas convencionales
Según el informe técnico compartido por el MGAP, la mayoría de los productores venía trabajando con enfoques convencionales, incluyendo el uso de herbicidas, fertilizantes y laboreo del suelo en algunos casos. Solo uno de los integrantes ya aplicaba Pastoreo Racional Voisin y buenas prácticas de manejo agroecológico. Para el resto, la agroecología era hasta ahora una experiencia incipiente, limitada a pequeñas áreas de prueba.
El proyecto propone avanzar en la protección y promoción del campo natural, la instalación de praderas multiespecie de carácter perenne, la disminución de insumos de síntesis química y la incorporación progresiva de microorganismos eficientes y fertilizantes orgánicos.
También se plantea generar indicadores simples de medición, que permitan comparar resultados dentro y fuera de los predios. Este punto resulta importante para que los cambios productivos puedan evaluarse con criterios concretos y no solo a partir de percepciones generales.
La iniciativa contempla además la articulación con instituciones como el Plan Agropecuario, la Cátedra de Antropología de la Facultad de Humanidades y el Centro Emmanuel, lo que amplía el abordaje del proyecto hacia dimensiones técnicas, sociales y territoriales.
Un territorio de valor ambiental
La ubicación de los predios agrega relevancia al proceso. Las unidades productivas se encuentran en una zona de amortiguación del Área Protegida Esteros de Farrapos, uno de los ecosistemas destacados del litoral uruguayo. En ese contexto, el avance de prácticas agroecológicas puede contribuir a compatibilizar producción familiar, cuidado del suelo, conservación del campo natural y responsabilidad ambiental.
El predio visitado pertenece a la familia de Roberto Bizoza, dedicada a la lechería con ganadería como rubro secundario. El establecimiento maneja 89 hectáreas y atraviesa actualmente un proceso de recambio generacional. Su base pastoril se apoya en una rotación de praderas perennes con verdeos de invierno y verano. Además, utiliza ración en el tambo y silopack en períodos de déficit de forraje.
De acuerdo con el reporte, el predio presenta indicadores productivos, reproductivos y económicos de nivel medio a bajo. Este tipo de diagnóstico refuerza la importancia de avanzar hacia sistemas que mejoren la eficiencia, reduzcan costos y fortalezcan la sustentabilidad económica de la producción familiar.
La experiencia de San Javier muestra que la transición agroecológica requiere algo más que cambios técnicos. También demanda organización colectiva, acompañamiento profesional, acceso oportuno a maquinaria, participación institucional y compromiso de los propios productores. En ese sentido, la segunda edición del Proyecto Senda Agroecológica aparece como una herramienta concreta para promover sistemas productivos más responsables, adaptados al territorio y con mayor proyección para las familias rurales.



