Promoción del monte nativo: una estrategia con sabor local
En un esfuerzo por poner en valor el patrimonio natural y gastronómico del país, el pasado 9 de mayo se llevó a cabo una jornada sobre las “Potencialidades del Bosque Nativo, valor nutricional y potencial gastronómico de los frutos nativos del Uruguay”. Esta actividad se enmarca en la Intervención Territorial Específica Monte Nativo y Palmar Butiá, una iniciativa promovida por instituciones públicas como la Dirección General de Desarrollo Rural del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el Instituto Plan Agropecuario, el Ministerio de Ambiente y la Intendencia de Treinta y Tres.
El encuentro tuvo lugar en el establecimiento “El Proyecto” de la productora Angélica Pintos, ubicado en plena Quebrada de los Cuervos, en la cuarta sección del departamento de Treinta y Tres. En este entorno privilegiado por su biodiversidad, la actividad congregó a 28 participantes: ocho técnicos y veinte personas interesadas en la temática. El evento combinó charlas informativas y talleres prácticos, todo con un enfoque innovador en el desarrollo sostenible del medio rural.
Gastronomía nativa: una apuesta por la identidad y la salud
La jornada fue conducida por la chef Laura Rosano, quien ha dedicado buena parte de su carrera a investigar y difundir la gastronomía basada en frutos nativos uruguayos y prácticas agroecológicas. Durante el encuentro, Rosano brindó una exposición sobre las propiedades nutricionales de especies como el guayabo y el arazá, protagonistas del taller de cocina que se desarrolló más tarde. Ambas frutas, además de ser abundantes en la región, contienen antioxidantes, vitaminas y compuestos bioactivos que las posicionan como opciones saludables y de alto valor en la cocina contemporánea.
El trabajo de Rosano no solo se enfoca en el rescate de saberes culinarios tradicionales, sino también en la innovación gastronómica con identidad territorial. Su intervención busca revalorizar alimentos olvidados o poco conocidos por el mercado masivo, apostando a que estos productos ganen protagonismo en restaurantes, mercados locales y la dieta cotidiana de los uruguayos.

Desarrollo rural con raíces locales y proyección nacional
Las Intervenciones Territoriales Específicas (ITE) como la del Monte Nativo y Palmar Butiá representan una nueva forma de pensar el desarrollo rural. En lugar de aplicar políticas genéricas, estas intervenciones articulan las capacidades de diferentes instituciones públicas y actores sociales del territorio para responder a desafíos concretos de cada región. En este caso, el foco está puesto en el aprovechamiento sostenible del monte nativo y su integración a cadenas de valor agroalimentarias.
La actividad gastronómica desarrollada en Treinta y Tres es una muestra tangible de cómo la biodiversidad puede convertirse en motor de desarrollo. Al reconocer el valor del monte nativo no solo como recurso ecológico, sino también económico y cultural, se abre una ventana de oportunidades para pequeños productores, emprendedores rurales y comunidades locales. Esta estrategia busca no solo conservar la flora autóctona, sino también generar empleo, mejorar la nutrición y fortalecer la identidad regional.
Por otra parte, el palmar de Butiá —otra de las riquezas naturales contempladas en esta intervención territorial— representa otro pilar del enfoque. Si bien no fue protagonista en esta jornada específica, su inclusión en la ITE refuerza el propósito integral de recuperar ecosistemas nativos y convertirlos en aliados del desarrollo sostenible.
A modo de conclusión
Actividades como esta jornada en la Quebrada de los Cuervos confirman que Uruguay cuenta con recursos valiosos para promover una agricultura y una gastronomía más sostenibles, saludables y con identidad propia. El rescate de los frutos nativos no es solo una cuestión de sabor: implica reconocer el valor del conocimiento local, la biodiversidad y el potencial económico que guardan los territorios rurales del país.
Con el impulso de políticas integradas y el compromiso de productores, técnicos, chefs y comunidades, es posible imaginar un futuro donde el monte nativo no sea visto solo como paisaje, sino también como alimento, sustento y símbolo de soberanía alimentaria. La mesa está servida para redescubrir estos sabores del Uruguay profundo.
